Leonardo Caimi: «L’opera? Una despota gentile»

Il celebre tenore italiano è appena stato protagonista di Pepita Jiménez di Isaac Albéniz al Teatro de la Zarzuela, dove ha fatto suo il personaggio di Luis de Vargas. In questa conversazione con Le Salon Musical, Leonardo Caimi parla del suo rapporto con il pubblico, della sua visione dell’opera e dei suoi prossimi impegni, con la consueta sincerità e misura.

  • I paragoni sono sempre scomodi, ma come descriverebbe le differenze tra il panorama operistico italiano e quello spagnolo? E qual è il suo posto in tutto questo?

Sinceramente, non vedo grandi differenze. Quello che noto è che la Spagna tutela molto di più i propri cantanti — e non lo dico come critica, ma come riconoscimento. Credo anche che l’opera spagnola, intendo le opere nate in Spagna, meriterebbe maggiore presenza nei cartelloni dei teatri italiani e internazionali, al pari del repertorio tedesco o francese.

  • Come si definirebbe come artista? Che cosa apprezza di più di se stesso?

Sono molto autocrítico, raramente soddisfatto. Ma posso dire che cerco sempre di essere al servizio della partitura, delle idee del compositore e del librettista, sia musicalmente che interpretativamente. Sul palcoscenico porto il personaggio, non Leonardo. Forse non è del tutto corretto, ma è qualcosa su cui rifletto spesso.

Mi considero fortunato per la varietà del repertorio che ho potuto affrontare: questa stagione ho debuttato in quello spagnolo con Pepita Jiménez e presto debutterò in quello tedesco con Der fliegende Holländer.

Aggiungo una cosa importante: ho avuto la fortuna di lavorare con persone meravigliose che mi hanno insegnato molto, ma il ricordo più prezioso resta quello del grande Ettore Scola. Con lui ho vissuto esperienze che vanno oltre la sfera professionale, un patrimonio umano e artistico che porto sempre con me.

  • La sua formazione comprende anche clarinetto e composizione, elementi che contribuiscono alla sua versatilità. C’è un’esperienza della sua carriera che considera davvero decisiva?

È difficile scegliere, ho interpretato tanti ruoli, molti dei quali del repertorio lirico leggero, purtroppo non documentati su Operabase o YouTube perché risalgono a qualche anno fa.

Credo però che la produzione che più mi ha segnato sia stata Adriana Lecouvreur al Teatro Colón di Buenos Aires, nel 2017. Era la mia prima volta in quel teatro — ci sono tornato nel 2024 per Carmen — e ricordo quella produzione come un sogno: la bellezza della messa in scena, l’unicità del Colón, che considero il teatro più bello del mondo, e le amicizie nate in quei giorni e ancora vive oggi.

  • Quando guarda alle nuove generazioni di artisti, che cosa le viene in mente? E come le piacerebbe essere ricordato?

Quando vedo i giovani penso soltanto che vorrei avere la loro età! Dubito che qualcuno si ricorderà di me, ma se accadesse, mi piacerebbe essere ricordato come un attore che cantava.

  • Cosa c’è nella sua agenda? Quali sono i prossimi impegni?

Torno presto al mio caro Teatro Carlo Felice di Genova, dove ho vissuto esperienze indimenticabili, come La Bohème con Ettore Scola. Lì interpreterò Turiddu in Cavalleria rusticana.

Poi debutterò come Canio nei Pagliacci e come Erik nel Vascello fantasma in una nuova produzione della Welsh National Opera di Cardiff. E naturalmente continuerò con Don José: la scorsa stagione ho cantato Carmen in quattro diverse produzioni — non è stato facile non confondersi!

  • E, dal cuore, come definirebbe l’opera?

L’opera? Una despota gentile.

Ricardo Ladrón de Guevara

Originales en español

El maravilloso tenor italiano acaba de protagonizar la Pepita Jiménez de Isaac Albéniz en el Teatro de la Zarzuela haciendo suyo el personaje de Luis de Vargas. Y ahora comparte con Le Salon Musical lo cerca que está de su público transmitiendo mucha verdad y autenticidad en sus palabras.

  • Las comparaciones son odiosas. ¿Por eso le pregunto cómo se diferencian el panorama de la Ópera en Italia del de España y cuál es su lugar en ello?

Sinceramente, no veo grandes diferencias en el panorama operístico. Lo que sí observo es que España protege mucho más a sus cantantes, y esto no es una crítica, sino un reconocimiento. También creo que la ópera española —y me refiero a las obras          españolas— debería tener mayor presencia en la programación de los teatros italianos e internacionales, al mismo nivel que el repertorio alemán o francés, por ejemplo.

  • ¿Cómo se define a si mismo como artista? ¿Que aplaude Leonardo Caimi de si mismo?

Mmm… Siempre soy muy autocrítico. No estoy satisfecho con muchas cosas. Lo bueno que puedo decir es que siempre intento estar al servicio de la partitura, de las ideas del compositor y del libretista, tanto musical como interpretativamente.
Siempre intento llevar al escenario al personaje, no a Leonardo. Quién sabe, quizá no sea del todo correcto… es algo en lo que pienso mucho. Y me alegra poder interpretar un repertorio amplio, no solo italiano y francés. Esta temporada debuté con el repertorio español con Pepita Jiménez, y debutaré con el repertorio alemán con una nueva producción de El         holandés errante.

Y agrego algo que es importante para mí; tuve la suerte de conocer y trabajar con gente maravillosa que me enseñó mucho, pero la persona que me dejó el recuerdo     más importante fue el gran director Ettore Scola, con quien guardo recuerdos       maravillosos que van más allá de la experiencia laboral y las inmensas enseñanzas que me dejó.

Su formación abarca además clarinete y composición lo que lo hacen tremendamente versátil y un gran conocedor del hecho musical. Desborda su talento haciendo de la música su verdadera pasión en la que se ha involucrado y mucho.

  • Escoger entre personajes resulta imposible pero quizá exista una experiencia de su intachable carrera que le marcó para siempre. ¿Cuál y por qué?

Sí, es difícil elegir entre los personajes porque he tenido la suerte de interpretar   muchos papeles, y muchos de ellos pertenecen al repertorio lírico ligero, pero no están        en Operabase ni en YouTube hoy en día, porque lamentablemente son de hace algunos años…

Creo que la producción que más me ha marcado fue Adriana Lecouvreur, que canté en   el Teatro Colón de Buenos Aires en 2017. Era mi primera vez en el Teatro Colón         (regresé para Carmen en 2024), pero fue muy diferente. Los tiempos cambian.     Recuerdo esa producción como un sueño, por la belleza de la puesta en escena, la         singularidad del Teatro Colón, que considero el teatro más hermoso del mundo, y las     amistades que surgieron durante ese tiempo y que perduran hasta hoy, a pesar de la     distancia.

  • Cuando en su arte le echa un vistazo a las nuevas generaciones qué pensamientos le llegan a la mente? ¿Y como le gustaría que ellos le recordaran?

Cuando veo a la nueva generación, ¡lo único que lamento es no tener su edad! Dudo     que alguien se acuerde de mí, pero me encantaría, por supuesto…

Me gustaría ser recordado como un actor que cantaba.

  • ¿Que hay en su agenda que podamos conocer? ¿Cuáles son sus próximos planes, quizá sus proyectos?

Ahora regreso a mi querido teatro, el Carlo Felice de Génova, donde canté producciones inolvidables como La Bohème con el ya mencionado Ettore Scola.          Regreso como       Turiddu en Cavalleria Rusticana. Después debutaré como Canio en I   Pagliacci y Erik en El holandés errante en una nueva producción de la Ópera Nacional       de Gales en Cardiff. Por supuesto, interpretaré a Don José, un papel que siempre está    en mi lista. ¡La temporada pasada canté en cuatro producciones diferentes de Carmen!          ¡No fue fácil no confundirme!

  • ¿Cómo define Leonardo Caimi la Ópera desde el corazón, no desde la cabeza?

¡Yo la defino “una amable déspota!”

Ricardo Ladrón de Guevara

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