Madrid: Otello infiamma il Real
La gelosia è il motore di un’azione che non conosce tregua né riflessione. I sentimenti più selvaggi non si meditano, non si misurano: esplodono e invadono tutto. Per questo la grandezza della passione irrefrenabile e l’anarchia dei più bassi istinti si incarnano in un uomo che ama, uccide, dubita, insegue e odia con la stessa intensità con cui respira.
I grandi classici si alimentano di sé stessi, crescono e soprattutto si adattano ai tempi senza smarrire la loro essenza, acquistando anzi in magnificenza. Questo Otello, così come concepito nel ciclo con cui il Teatro Real inaugura la stagione “Más allá de Shakespeare”, travalica i limiti di ciò che il cuore può contenere. Perché, come dice lo stesso protagonista divorato dall’ira, il suo cuore non è più nel petto. E anche a noi — spettatori privilegiati di una delle dodici recite della sontuosa produzione firmata da David Alden — il cuore sembra balzare fuori dal petto per battere in sintonia con il disinganno e il disamore.
L’azione si svolge in una città mediterranea decadente. Nessun trionfo scenografico, ma un impianto teatrale essenziale e suggestivo che dimostra come Otello e la sua tragedia d’amore non abbiano bisogno di ornamenti. Perché amare — quando si ama davvero — è sempre tragico. È questo che spinse Giulio Ricordi a convincere Verdi a dare vita, insieme alla magia, a un’opera che fosse vendetta dell’amore, o amore che reclama vendetta.
Sotto l’influsso di Shakespeare — e in particolare del suo Othello, or The Moor of Venice (1603) — la vicenda rompe il silenzio creativo di Verdi dopo Aida. Grazie al libretto di Arrigo Boito, nasce un’opera che rivoluziona gli schemi del melodramma e si impone nel canone con forza imperitura.
La produzione, in coproduzione con English National Opera e Opera Reale di Stoccolma, porta la firma registica dell’americano David Alden, che sceglie di concentrare l’attenzione sul conflitto interiore del protagonista e sulla sua voragine emotiva. Incertezze e complessi diventano la molla dell’azione, e il regista li traduce in un dramma che trova sostegno solo nella musica. È infatti l’orchestrazione a dare vita ai personaggi: la partitura è il sangue che scorre nelle loro vene.
Musica densa, spesso trattenuta, costruisce, definisce e regge l’atmosfera, senza mai cadere o concedere tregua. È la musica a farsi vera protagonista della tensione drammatica. Anche nei passaggi più lirici la misura rimane, a testimonianza della maestria verdiana. Intensità che riflette fragilità e cadenza, sotto strati di rancore e crudeltà implacabile, dove solo Iago riesce a insinuarsi con le sue trame.
Nicola Luisotti assume egregiamente la direzione musicale — nona volta in Verdi al Real — con José Luis Basso alla guida del coro.
Il tenore tinerfeño Jorge de León veste i panni di Otello senza il marchio del razzismo. Qui non c’è spazio per attori dipinti di nero: c’è un artista dalla voce prodigiosa, capace di catturare ed emozionare. Il baritono bulgaro Vladimir Stoyanov è uno Iago spietato, interpretato in modo sublime, con un registro vocale imponente. Desdemona è affidata a Maria Agresta, soprano italiano di forte presenza scenica e canto impeccabile. Brillano anche il Cassio di Airam Hernández, insieme al Coro e all’Orchestra Titular del Teatro Real e ai Pequeños Cantores de la ORCAM.
Con questo Otello il Teatro Real inaugura un ciclo in omaggio a William Shakespeare, con quattro opere e un balletto dedicati al più grande drammaturgo della lingua inglese e a uno dei massimi della letteratura universale. Le recite sono dedicate alla memoria di Mario Vargas Llosa, Patrono d’Onore e Presidente Onorario del Consiglio Consultivo del Teatro Real.
Ricardo Ladrón de Guevara
(20 settembre 2025)
Originales en español
Los celos son el eje motor de una acción que no conoce reposo, ni remanso, ni reflexión. Porque los sentimientos más salvajes no se piensan, no se miden. Afloran y lo invaden todo. Por eso, la grandeza de la pasión irrefrenable y la anarquía de los más bajos instintos se encarnan en un hombre que ama, mata, duda, persigue y odia con la misma intensidad con la que respira.
Los grandes clásicos se retroalimentan, crecen y, lo que es más importante, se adaptan a los nuevos tiempos sin perder su esencia, más bien ganando en magnificencia. Este Otello, tal y como se concibe en este ciclo maravilloso con el que el Teatro Real inaugura la temporada “Más allá de Shakespeare”, es algo que trasciende lo que el corazón puede albergar. Porque, como dice el propio personaje central cuando es presa de su cólera, su corazón ya no está dentro de su pecho. Y también a nosotros —quienes tenemos el privilegio de asistir a una de las doce funciones de esta magnífica propuesta de David Alden— se nos escapa el corazón del pecho para latir con fuerza en honor al desengaño y al desamor.
En algún lugar de una maltrecha ciudad mediterránea transcurre toda la acción. Sin grandes alardes escenográficos, pero con un dispositivo escénico sugerente que, con una sola faz, recuerda y demuestra que Otello y su tragedia de amar no necesitan ornamento. Porque amar —cuando se ama de verdad— siempre será trágico. Y es por eso que Giulio Ricordi, siguiendo los pasos de Giuseppe Verdi, lo convence para que lo haga realidad y magia. Solo por alcanzar la venganza del amor, o el amor que grita venganza.
Es, precisamente bajo la influencia de Shakespeare —basándose en su Othello, or The Moor of Venice (1603)—, que esta historia abandona ese espacio de tiempo en el que dormía el genio de Verdi tras Aida, y gracias a la pluma del compositor y poeta Arrigo Boito, nace esta ópera que revolucionaría los esquemas hasta entonces, imponiéndose en el canon operístico para ocupar un lugar eterno.
Esta coproducción con la English National Opera y la Ópera Real de Estocolmo, bajo la dirección escénica del estadounidense David Alden, se centra —literalmente— en enfatizar el conflicto interno del protagonista y su vorágine de sentimientos, que enturbian el alma y guían sus actos. Su inseguridad y sus complejos son los motores de su acción, y de ello se vale el director para presentar un drama donde solo la música puede sostenerlo todo. Por eso, la orquestación da vida a los personajes; la partitura es, sin lugar a dudas, la sangre que les corre por las venas.
Una música densa, contenida en muchos momentos, no solo construye la atmósfera: la define, la conduce, la sostiene. Nunca decae, nunca da tregua. Es la música la que convierte la intensidad dramática en la auténtica protagonista. Incluso en los pasajes de mayor lirismo, esa contención permanece, demostrando la maestría de Verdi. Su intensidad es el eco de una fragilidad y una cadencia que habitan bajo las capas de rencor y maldad indetenible que solo Iago y sus maquinaciones logran vulnerar.
Nicola Luisotti asume la dirección musical —por novena vez en una obra verdiana en el Real—, mientras que la dirección del coro recae en José Luis Basso.
El Otello del tenor tinerfeño Jorge de León se presenta totalmente desprovisto del estigma racial. Aquí no hay espacio para el racismo; solo hay naturalidad e igualdad. Aquí no hay actores pintados de negro: hay un artista con una garganta prodigiosa, capaz de cautivar y emocionar al máximo. El gran Vladimir Stoyanov encarna a un despiadado Iago; este barítono búlgaro hace suyo el personaje de forma sublime, desencadenando el drama con un registro vocal verdaderamente notable. Desdémona es interpretada por María Agresta, soprano italiana de notable presencia escénica y ejecución impecable. También destacan el Cassio de Airam Hernández, tenor tinerfeño, así como el Coro y la Orquesta Titulares del Teatro Real y los Pequeños Cantores de la ORCAM.
Este Otello se repone en el Teatro Real para dar inicio al homenaje a William Shakespeare, con cuatro óperas y un ballet dedicados a quien es el más grande dramaturgo de la lengua inglesa y uno de los principales de la historia universal. Las funciones están dedicadas a la memoria de Mario Vargas Llosa, Patrono de Honor y Presidente de Honor del Consejo Asesor del Teatro Real.
Ricardo Ladrón de Guevara
La locandina
| Direttore | Nicola Luisotti |
| Regia | David Alden |
| Scene e costumi | Jon Morrell |
| Lighting design | Adam Silverman |
| Coreografia | Maxine Braham |
| Personaggi e interpreti: | |
| Otello | Jorge de León |
| Iago | Vladimir Stoyanov |
| Cassio | Airam Hernández |
| Roderigo | Albert Casals |
| Lodovico | In Sung Sim |
| Montano / Un araldo | Fernando Radó |
| Desdemona | Maria Agresta |
| Emilia | Enkelejda Shkoza |
| Orchestra Titular del Teatro Real | |
| Pequeños Cantores de la ORCAM | |
| Maestro del Coro | José Luis Basso |
| Direttore del Coro di voci bianche | Ana González |














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